sábado, 14 de marzo de 2009

EL REENCUETRO



El reencuentro
Después de mucho tiempo de estar sin ti te encontré de nuevo y volvimos a comenzar como la primera vez
me saludaste con tanto afecto y yo ahí parada temblorosa sin poder decir nada porque las palabras no querían salir de mi boca
Comenzaste a hablar y hablar y yo seguí parada frente a ti tan solo escuchándote y
cuando finalmente mi lengua logro hilvanar palabras lo único q salió de ella fue: “me puedo sentar”
A lo que tu me respondiste: “no mejor ven conmigo”
Lentamente te seguí hacia las escaleras que conducen a tu recamara y mientras subía cada escalón
mi corazón latía fuertemente y muy aprisa, estaba tan nerviosa que tropecé y por poco me caigo
tu me tomaste por la cintura y preguntaste: “estas bien”
yo con muchos nervios y vergüenza respondí que si y trate de incorporarme rápidamente como simulando que todo estaba bien
Llegamos por fin hasta tu habitación y me hiciste pasar cerraste la puerta y ya no pudimos mas
como si nuestro secreto estuviera a salvo del mundo encerrado en esas cuatro paredes comenzaste a besarme y yo te correspondía, me tomaste por la cintura y mientras me besabas impaciente recorrías con tus manos mi espalda y bajabas por mis nalgas mientras las apretabas
yo ya estaba húmeda de placer mi cuerpo tembloroso de los nervios se convirtió en fuego por el deseo que estaba experimentando en eso momento.
No pudimos mas me llevaste salvaje a la cama y te subiste sobre mi besándome y recorriendo mis labios y mi cuerpo aun por encima de la ropa, cuando menos me lo esperaba abriste mi blusa y sacase mis pechos al aire y regocijado los lamias,
me cambiaste de posición y me montaste en ti sin dejar de chupar mis pezones
yo deseosa me movía sobre tu pene que ya estaba muy firme por la excitación
jugué con los botones de tu camisa mientras comenzaba a desabotonarlos, tu ágilmente me apartaste y te desvestiste completamente y ante mis ojos.
El espectáculo para mi era genial, delicioso y excitante
viniste de nuevo a mi para desabrochar mi pantalón y
jugar con mi monte de Venus
te desististe de mi pantalón dejando al descubierto mi tanga la cual chupaste sobre mi cuerpo para luego sin quitármela, hacerla a un lado y comenzar a besar mi parte mas intima
¡que placer!
yo no podía parar de moverme, salvajemente me diste algunas lengüetadas y me tocaste no pudiste esconder un gemido de placer al sentir mi vagina tan húmeda
complacido me tomaste de nuevo abriste mis piernas y sin quitarme la tanga por completo introdujiste tu pene en mi
oh que placer sentirte tan fuerte y tan viril!
yo ya estaba muy excitada y por lo tanto me sentia feliz de ser penetrada por ti y sin bajar el tono salvaje comenzaste a entrar con fuerza en mi muchas veces!
¡adentro, afuera! adentro , afuera! mientras entre quejidos y gritos me preguntabas: “ te gusta amor!
y sin esperar una respuesta coherente te dejabas llevar por los gemidos de placer que salían sin pensarlo de mi garganta.
Mas duro, mas fuerte!
sigue papi no te detengas siiiguee!!
mis gritos de placer llegaban hasta la calle y aun sabiéndolo no lograba contenerme
De pronto ya no pude decir mas una sensación extraña y sublime me hizo su presa sin soltarme
tu seguías moviéndote intensamente me decías:
-“así chiquita dámelo”- yo solo lograba atinar a decir ¡si!
con tanto placer que a gritos me pedias, me exigías que te lo diera
cuando finalmente te dije: “ ya viene” me dijiste -“eso es amor eso es”
me esperaste en todo momento así hasta que sentí como mi vientre se contraía para regalarte un orgasmo
cuando parecía haber terminado sentía que mi cuerpo pedía mas y así te lo hice saber:
-dame los que quieras amor, soy tuyo disfrútame que yo también te quiero disfrutar
y así lo hice me vine tres veces seguidas ante tu mirada de satisfacción.
Aun después de terminar tu seguías adentro de mi tan duro
y erecto te movías muy salvaje, muy ardiente.
Me cambiaste tantas veces de posición pero todas coincidían con tu postura favorita
acostada con las nalgas paradas mientras tu seguías moviéndote dentro de mi
me disfrutaste de muchas formas, tocaste todas
las partes de mi cuerpo sin olvidar una sola
gozabas tenerme botada a tu lado pidiéndote
que siguieras haciéndome sentir la fuerza de tu pasion
y después de tanto disfrutar paso lo irremediable,
entre quejidos y gritos de placer tuviste el orgasmo tan esperado
Cansados y felices botados en la cama, me hablabas sin parar de besarme, me trataste como una verdadera mujer experta en la cama, pero como una señora en la calle no te imaginas cuanto me gusto y cuanto lo disfrute!
Felices te di un ligero masaje por todo el cuerpo,
mientras te ibas quedando dormido yo disfrutaba
el tenerte a mi lado y acariciar tu espalda esperando tomar ese descanso con la esperanza de volver a comenzar


1 comentario:

Susy dijo...

Muchas gracias por conducirme a tu habitación..me quedo cerquita, para seguir viendo como esa pequeña llama va creciendo..
Besos dulces..